Registros operativos
Partes de servicio, formularios de inspección, actas de entrega o documentos de producción.
No todos los casos útiles comienzan con una factura. Si las personas copian una y otra vez los mismos campos, un piloto concreto muestra qué puede extraerse con fiabilidad y dónde sigue siendo necesario el criterio humano.
Un documento es buen candidato cuando el resultado puede describirse, las entradas se repiten y hay suficientes muestras para comprobar la fiabilidad.
Lo decisivo es la repetición, la claridad de los campos y la posibilidad de verificar las reglas.
Partes de servicio, formularios de inspección, actas de entrega o documentos de producción.
Tarifas, pedidos, confirmaciones, reclamaciones y liquidaciones.
Documentos sectoriales con estructura estable y un resultado esperado claro.
El piloto responde a una decisión concreta. No pretende afirmar que cualquier documento puede automatizarse.
Identifique quién recibe el documento, qué copia, qué comprueba y a dónde va el resultado.
Incluya diseños habituales, archivos de baja calidad, datos ausentes y excepciones conocidas.
Defina la plantilla y las reglas, y registre calidad, correcciones y fallos.
Los resultados indican si conviene continuar, reducir el proceso o mantenerlo manual.
Un piloto útil necesita un resultado definido y muestras que representen el proceso real.
Definimos el resultado, probamos muestras representativas y mostramos tanto la fiabilidad como los límites.
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